Durante 150 años, los ricos y famosos han sido atraídos por las creaciones del joyero francés Frederic Boucheron, para quien las piedras preciosas pueden hablar. A menudo, decía a sus trabajadores “Si realmente escucháis con atención, las piedras preciosas os lo contarán todo sobre como debéis tallarlas. Manipúlenlas con respeto, encuentren el mejor corte posible y nunca olviden su historia ni la aventura que las trajo hasta sus manos”.
Lo que ha echo famosa a la familia Boucheron ha sido su discreción. Nunca han desvelado como consiguieron comprar algunas de las joyas de la corona del Rey Sol, Luís XIV ; tampoco se sabe lo que encontró la familia en los cofres del Maharajá de Patiala.Ha creado joyas para los soberanos de de Bulgaria y Egipto, así como para la reina Isabel II de Inglaterra y la difunta reina madre, fotografiada en varias ocasiones con la tiara Boucheron propiedad de la familia real desde 1921.
Desde su fundación en 1858, la casa a contado con una clientela de alto nivel como la Zarina de Rusia, Sarah Bernhardt, los multimillonarios Mackay y Vanderbilt, la Condesa de Polignac y Oscar Wilde.Durante la Belle Époque las mas atractivas damas de París llevaban sus joyas; incluso las hacían incrustar en sus bestidos como La Bella Otero, célere bailarina española que encargó a Boucheron un corsé cubierto con piedras preciosas.
El joyero fue el primero en gravar diamantes, inspirarse en motivos de la naturaleza, típicos de Art Decó y popularizó el reloj de pulsera.En 1893, Frederic Boucheron, cambió el domicilio de su joyería del lujoso Palais Royal al número 26 de la de la Place Vendôme. Su objetivo, “Ver y ser visto”. Transpasó las fronteras parisinas al inagurar una boutique en Moscú 1897 y otra en Londres 1903. En 1925 comienza su incursión en Oriente , donde el maharajá de Patiala le confía la creacción de seis cajas de perlas y piedras preciosas, y en 1930, el sha Reza Palevi de Irán le pide a Louis, hijo del fundador, tasar el tesoro del reino de Persia.
Durante los años 20, el joyero diseña pendientes, pitilleras y polveras incrustadas de pedrería para las mujeres con el pelo a lo garcon , los ojos maquillados con khol, que visten prendas ligeras y que fuman en público. Tambien inventa la “Joyería Blanca” ,realizada con y platino y preferida por estrellas como Gloria Swanson y Louise Brooks.
Desde finales de los años 40 y durante los 50, sus motivos florales y de plumas conocen un nuevo éxito al asociarse al estilo New Look de Dior. En los años 60 y 70 Boucheron y sus relojes de pulsera se convierten en el accesorio indispensable de la jet parisina. Con la incorporación al grupo Gucci está en marcha la implantación de boutiques en las principales ciudades del mundo. Se han abierto locales en Capri, Saint Tropez, SanFrancisco, Londres Milan, Tokio, Ginza, Seúl, Honolulu, Y una tercera boutique en París. Entre sus joyas destaca Dangereuse, una nueva linea provocativa y elegante que flirtea con la extravagancia y el deseo, con sus diamntes zafiros, esmeraldas y rubíes engarzados en oro negro.
Odile Emanuelli , responsable de la formación interna de la firma, cuenta que para ella la alta joyería tiene un precio mínimo de 30.000 euros.” Yo la llamo joyería sin límite; todo es posible si el dinero es irrelevante”.











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